Salmos 119:9–16
El salmista comienza con una pregunta profundamente honesta “¿Con qué limpiará el joven su camino?”
Salmos 119:1-8
“Bienaventurados los perfectos de camino, los que andan en la ley de Jehová.”
El Desgaste de la Mujer que Espera Solo un poco de ayuda.
A ti que llevas meses, quizás años, cargando un peso que no era tuyo cargar sola. Lo primero que necesito decirte es esto: 𝐃𝐢𝐨𝐬 𝐭𝐞 𝐯𝐞. 𝐍𝐨 𝐞𝐬𝐭𝐚́𝐬 𝐢𝐧𝐯𝐢𝐬𝐢𝐛𝐥𝐞 𝐚𝐧𝐭𝐞 𝐞́𝐥, 𝐚𝐮𝐧𝐪𝐮𝐞 𝐥𝐨 𝐡𝐚𝐲𝐚𝐬 𝐞𝐬𝐭𝐚𝐝𝐨 𝐚𝐧𝐭𝐞 𝐭𝐮 𝐞𝐬𝐩𝐨𝐬𝐨.
El Desgaste de la Mujer que Espera Solo un poco de ayuda. Pt3
No el silencio pacífico, sino el silencio acumulativo. Cuántas veces hemos guardado algo que dolió, no porque lo perdonamos de verdad, sino porque no sabíamos cómo decirlo sin que se convirtiera en pelea.
El Desgaste de la Mujer queEspera Solo un poco de ayuda. Pt2
𝗤𝘂𝗲 𝘂𝗻 𝗵𝗼𝗺𝗯𝗿𝗲 𝗾𝘂𝗲 𝗹𝗮𝘃𝗮 𝗽𝗹𝗮𝘁𝗼𝘀 𝗲𝘀𝘁𝗮́ 𝗵𝗮𝗰𝗶𝗲𝗻𝗱𝗼 𝗮𝗹𝗴𝗼 𝗳𝘂𝗲𝗿𝗮 𝗱𝗲 𝘀𝘂 𝗿𝗼𝗹. Que el hombre provee y la mujer administra la casa, y que esa división es casi sagrada. Muchos hombres crecieron viéndolo. 𝗦𝘂𝘀 𝗽𝗮𝗱𝗿𝗲𝘀 𝗻𝗼 𝗯𝗮𝗿𝗿𝗶𝗲𝗿𝗼𝗻, 𝗻𝗼 𝗰𝗼𝗰𝗶𝗻𝗮𝗿𝗼𝗻, 𝗻𝗼 𝗰𝗮𝗺𝗯𝗶𝗮𝗿𝗼𝗻 𝗽𝗮𝗻̃𝗮𝗹𝗲𝘀. 𝗬 𝗹𝗼 𝗮𝗽𝗿𝗲𝗻𝗱𝗶𝗲𝗿𝗼𝗻 𝗻𝗼 𝗰𝗼𝗺𝗼 𝗼𝗽𝗰𝗶𝗼́𝗻, 𝘀𝗶𝗻𝗼 𝗰𝗼𝗺𝗼𝘃𝗲𝗿𝗱𝗮𝗱 𝘀𝗼𝗯𝗿𝗲 𝗹𝗼 𝗾𝘂𝗲 𝘀𝗶𝗴𝗻𝗶𝗳𝗶𝗰𝗮 𝘀𝗲𝗿 𝗵𝗼𝗺𝗯𝗿𝗲.
El Desgaste de la Mujer que Espera Solo un poco de ayuda. Pt
Ella se levanta antes que todos. Prepara el almuerzo que el esposo se llevará al trabajo porque lo ama y porque quiere que coma bien. La cocina queda sucia. Los niños hay que despertarlos, bañarlos, vestirlos, encontrar el zapato perdido, firmar el papel de la escuela que se olvidó ayer, preparar el desayuno que algunos no van a comer completo, y llevarlos a tiempo. Ella todavía no ha desayunado. Regresa a casa. La cama sin tender, los platos del desayuno esperando, la ropa que se quedó en la lavadora desde anoche.
Dios todavía esta trabajando conmigo.
Una de esas frases es esta: “𝘿𝙞𝙤𝙨 𝙩𝙤𝙙𝙖𝙫𝜾́𝙖 𝙚𝙨𝙩𝙖́ 𝙩𝙧𝙖𝙗𝙖𝙟𝙖𝙣𝙙𝙤 𝙘𝙤𝙣𝙢𝙞𝙜𝙤.” Suena bien. Suena espiritual. Suena como la respuesta correcta.
Lo que heredaste de tu familia que no era tuyo cargar
Vivimos en familias donde muchas veces los patrones no fueron examinados, solo transmitidos. Donde la cultura del hogar se volvió una ley no escrita: así se hace, así se responde, así se sobrevive.
El Desierto Transforma
Nadie sueña con sequedad, con silencio, con calor abrasador ni con la sensación de estar completamente expuesta. El desierto no es atractivo.
Esposa feliz, Vida feliz.
Han aprendido, a veces sin darse cuenta, que el llanto, el enojo o la frialdad son herramientas efectivas para obtener lo que quieren. Eso no es amor. Es manipulación. Y aunque se ejerce con una sonrisa trae grandes consecuencias.
No Hay Niña que Sanar, Hay una Criatura Nueva que Vivir.
No hay niña interior que sanar. Hay una criatura nueva que descubrir, que habitar, que vivir con plena convicción.
Cuando dejo de buscar aprobación
Es posible que muchas mujeres, incluso sin saberlo, estén atrapadas en un ciclo donde su valor fluctúa con cada aprobación recibida.
Redimida, no reparada.
No depende de cómo te sientas hoy, sino de lo que Cristo hizo una vez y para siempre. Ser redimida no significa que no haya cicatrices, significa que ya no hay condena.
La bandera sigue en alto.
Cuando pensaste que no podrías levantarte otra vez, Él permaneció. Cuando creíste que no volverías a caminar con gozo, Él sostuvo. Cuando las fracturas del alma parecían irreparables, Él sanó. Cuando tu familia parecía sin esperanza, Él intervino. Cuando tu matrimonio estaba al borde, Él no soltó la cuerda.
𝗡𝗼 𝗳𝘂𝗲 𝗲𝗹 𝗮́𝗻𝗴𝗲𝗹 𝗻𝗶 𝗲𝗹 𝗲𝘀𝘁𝗮𝗻𝗾𝘂𝗲; 𝗳𝘂𝗲 𝗹𝗮 𝘃𝗼𝘇 𝗱𝗲 𝗝𝗲𝘀𝘂́𝘀 𝗹𝗮 𝗾𝘂𝗲 𝗺𝗲 𝗱𝗲𝘃𝗼𝗹𝘃𝗶𝗼́ 𝗹𝗮 𝘃𝗶𝗱𝗮
Tal vez hoy te sientes como ese hombre: cansada, limitada, preguntándote si algún día será tu turno. Pero quiero decirte algo con convicción: Jesús sabe exactamente dónde estás. Él pasa por el lugar donde permaneces fielmente.
El resentimiento
El resentimiento no siempre se nota; muchas veces se esconde detrás de la fortaleza aparente, del “ya lo superé”, del “no me afecta”. Pero el corazón sabe la verdad.
Un corazón en amargura
𝗣𝗼𝗿𝗾𝘂𝗲 𝗹𝗮 𝗮𝗺𝗮𝗿𝗴𝘂𝗿𝗮 𝗻𝗼 𝗲𝘀 𝗮𝗹𝗴𝗼 𝗾𝘂𝗲 𝗮𝗽𝗮𝗿𝗲𝗰𝗲 𝗱𝗲 𝗹𝗮 𝗻𝗼𝗰𝗵𝗲 𝗮 𝗹𝗮 𝗺𝗮𝗻̃𝗮𝗻𝗮. 𝗟𝗹𝗲𝗴𝗮 𝗱𝗲𝘀𝗽𝗮𝗰𝗶𝗼. Se forma en el silencio de las lágrimas que no se dijeron, en las oraciones que parecieron no tener respuesta, en las expectativas que se rompieron una tras otra.
El tiempo de la firmeza viene.
El tiempo de la firmeza viene. 𝗡𝗼 𝗲𝘀 𝘂𝗻𝗮 𝗼𝗽𝗰𝗶𝗼́𝗻, 𝗲𝘀 𝘂𝗻𝗮 𝗻𝗲𝗰𝗲𝘀𝗶𝗱𝗮𝗱 𝗲𝘀𝗽𝗶𝗿𝗶𝘁𝘂𝗮𝗹. Es ese tiempo en el que Dios nos llama a evaluar cuán profundas están nuestras raíces en Cristo.
Una madre que guía hacia Cristo.
Una madre que quiere ser bendición espiritual no necesita saberlo todo, sino vivir lo que proclama.
Cristo recibe corazones rotos para hacerlos nuevos.
𝙌𝙪𝙚𝙧𝙚𝙢𝙤𝙨 𝙗𝙧𝙞𝙡𝙡𝙖𝙧, 𝙨𝙚𝙣𝙩𝙞𝙧𝙣𝙤𝙨 𝙝𝙚𝙧𝙢𝙤𝙨𝙖𝙨 𝙮 𝙚𝙨𝙩𝙖𝙧 𝙡𝙞𝙨𝙩𝙖𝙨 𝙥𝙖𝙧𝙖 𝙧𝙚𝙘𝙞𝙗𝙞𝙧 𝙪𝙣 𝙣𝙪𝙚𝙫𝙤 𝙖𝙣̃𝙤. Sin embargo, entre todo ese cuidado por la apariencia, surge una pregunta que casi nunca hacemos, una pregunta que no aparece en las listas de compras ni en la agenda del 31: ¿𝗲𝘀𝘁𝗮́ 𝗹𝗶𝘀𝘁𝗼 𝗺𝗶 𝗰𝗼𝗿𝗮𝘇𝗼́𝗻 𝗽𝗮𝗿𝗮 𝗲𝗻𝘁𝗿𝗮𝗿 𝗲𝗻 𝘂𝗻 𝗻𝘂𝗲𝘃𝗼 𝗮𝗻̃𝗼 𝗰𝗼𝗺𝗽𝗹𝗲𝘁𝗮𝗺𝗲𝗻𝘁𝗲 𝗰𝗲𝗻𝘁𝗿𝗮𝗱𝗼 𝗲𝗻 𝗖𝗿𝗶𝘀𝘁𝗼?